La piel es el órgano de mayor tamaño en la especie humana, y al igual que otros, requiere de cuidado, ya que nos protege de diversos agentes externos, por esto, es muy importante dar a la piel los cuidados que requiere, ya que al pasar los años, ella sufre algunos cambios, entre los que encuentra, la pérdida de la elasticidad, firmeza y tersura. Para ello, es necesario tener un cuidado especial, que guarda relación con el tipo de piel que tenga, además de los productos que utilice.

Identifique su tipo de piel: 

Piel Normal:
Si tiene un aspecto rosado y uniforme, su tacto es suave, es lisa, elástica y no tiene arrugas, podría clasificarse en normal. Este es un tipo de piel equilibrada y resistente, tiene una textura suave y no tiene espinillas ni poros abiertos. La piel normal no presenta áreas grasosas o resecas, además, que es la perfecta para hacerse un buen bronceado.

Piel Mixta:
Este tipo de piel es la más común, se compone de una zona seca y otra grasa, es una piel más gruesa de lo normal y las zonas donde más se presenta grasa, es en la frente, la nariz y el mentón.

Piel Seca:
Originada como consecuencia de la pérdida de agua del estrato córneo de la piel. La actividad de las glándulas sebáceas está disminuida, por lo tanto, está poco protegida por la barrera y presenta mayores riesgos. Su aspecto es opaco y tiende a descamarse, es importante cuidarla del sol y de la contaminación del medio ambiente, además de evitar el contacto con el jabón y el detergente.

Piel Grasa:
Su sobre-producción de sebo y aceites trae como consecuencia, espinillas, poros abiertos, puntos negros y barro. La piel grasa forma una capa oleosa que le da un aspecto particular. Dentro de ella se puede diferenciar, la piel grasa seborreica, que la que produce el acné; la piel deshidratada, que se produce por la mala utilización de productos cosméticos.

Piel Sensible:
Este tipo de piel como su nombre lo indica, es bastante delicada, ya que se irrita fácilmente, sufre sensaciones de incomodidad como son calor, enrojecimiento u picor. Es importante cuidarla de los cambios climáticos y del uso de cosméticos inapropiados.