Las neoplasias malignas de la mama son las segundas que se presentan con más frecuencia, destacándose por su alta incidencia en la mortalidad de la mujer, como es el caso de Estados Unidos donde es la segunda causa de muerte en el género femenino. Desde el punto de vista de presentación, se ha visto un aumento, debido principalmente a la mejoría en los métodos de detección oportuna.

Aproximadamente 1 de cada 9 mujeres desarrollará la enfermedad en cualquier etapa de su vida, sin mayor influencia en relación al grado de desarrollo del país en que habite.

Lo anterior redunda obviamente en un mejor tratamiento oportunamente, mejorando sustancialmente el pronóstico de las pacientes en relación a la recurrencia, tejido resecado y su posterior reconstrucción. Básicamente su tratamiento se divide en dos tipos: quirúrgico y sistémico. El primero resecando el tejido mamario afectado y ganglios implicados, y el segundo utilizando agentes quimioterapéuticos.

Competente al trabajo médico, las resecciones quirúrgicas a diferencia de sus inicios con el advenimiento de los trabajos de Halsted, evolucionan de ser procedimientos extensos y extremadamente mutilantes, a convertirse en procedimientos menos extensos y agresivos, con la tendencia actual de resecar solamente lo estrictamente necesario y respetar la mayor cantidad de piel posible de la mama afectada; encontrando incluso que el realizar cirugías conservadoras como la tumorectomía, cuadrantectomía y mastectomía simple, presentan similares resultados con relación a la curación y recurrencia de las pacientes, que al realizar procedimientos más extensos, en pacientes con estadios tempranos o neoplasias menos agresivas.

Desde el punto de vista de la reconstrucción mamaria, la intervención del cirujano plástico se lleva a cabo principalmente debido al sentimiento de mutilación, pérdida de la feminidad y de la estética corporal que experimentan las pacientes posterior a la resección mamaria. Sin embargo con relación a los excelentes resultados y a la factibilidad de realizar los procedimientos quirúrgicos, el porcentaje general de pacientes sometidas a reconstrucción postmastectomía, sigue siendo bajo.

Gran parte de este porcentaje, es debido a que generalmente al cirujano plástico reconstructivo, no se le considera como parte del equipo de tratamiento de estas pacientes desde el inicio; Lo cual es de suma importancia para que las pacientes sean informadas por parte del especialista en cuanto a la diversidad de opciones para el tratamiento de su patología de base y posteriormente para su reconstrucción; y de manera muy importante, realizar una interacción médico-paciente, para lograr la mejor explicación y entendimiento de los procedimientos y sus pormenores.

De igual manera es básica la toma de decisiones en relación al tipo de incisión y cantidad de tejido a resecar incluida la piel, entre el cirujano oncólogo y el cirujano plástico, así como la necesidad de llevar a cabo tratamientos coadyudantes de quimioterapia y/o radioterapia para decidir conjuntamente el mejor momento para la reconstrucción.

En relación a la edad de las pacientes y etapa de la enfermedad, anteriormente se reservaba el realizar procedimientos reconstructivos en pacientes jóvenes y en etapas iniciales, las cuales presentaban mejor pronóstico de vida; sin embargo este concepto ha cambiado sustancialmente, ya que la conducta actual es  la de brindar el recurso de la reconstrucción a toda mujer que así lo requiera, teniendo en cuenta que para muchas de ellas, lo más importante es la calidad de vida y no la supervivencia.

Hasta la actualidad son varios los estudios que han sido realizados con el fin de unificar el criterio en cuanto al tiempo más indicado para llevar a cabo la reconstrucción mamaria. Anteriormente se esperaba un tiempo aproximado de 1 año, que es el periodo de tiempo en el que se presenta el mayor índice de recurrencia, ya que se tenía la idea de que realizar un procedimiento reconstructivo antes de cumplir este periodo, podría dificultar la detección de una recurrencia.

Actualmente se ha visto que los procedimientos reconstructivos se pueden llevar a cabo incluso inmediatamente, según sea el estado del cáncer y la necesidad o no de la aplicación de terapia adyuvante de quimioterapia. Por lo que en casos de necesitar la última se recomienda esperar un periodo de 9 meses hasta completar el esquema. Algunos sugieren posponer el procedimiento reconstructivo por un lapso de 3 meses hasta lograr una adecuada cicatrización de la zona afectada y la recuperación integral de la paciente.

Por otra parte el dejar a la paciente por un periodo de tiempo sin reconstrucción, le permitirá apreciar más el procedimiento reconstructivo y sus resultados después de vivir con la deformidad resultante de la mastectomía.

Métodos de reconstrucción 

– La inmediata

– La posterior.

En relación a la primera, la principal ventaja que presenta es el de reducir el número de procedimientos quirúrgicos, así como evitar el trauma psicológico que presenta la paciente al verse mutilada posterior a una mastectomía. Lo anterior debe ser realizado en estrecha comunicación por parte del cirujano oncólogo y el plástico, con el fin de realizar incisiones que permitan una adecuada resección del tejido necesario y facilitar el procedimiento reconstructivo, dejando la mayor cantidad de piel  y tejido posible sin que esto se anteponga al criterio oncológico de la resección por tratar de lograr una mejor reconstrucción.