La piel debe tener un cuidado diario para conservar su naturalidad, ya que el día a día, produce contaminación ambiental y estrés, además, la alimentación, es otro factor que puede llegar a influir en su salud.

Entre los cuidados que debe tener es muy importante limpiar, tonificar e hidratar la piel de manera periódica para conservar una piel limpia y suave. La higiene básica de la piel es fundamental para la protección contra los rayos nocivos del sol, además de quedar libre de los residuos.

La limpieza es el primer paso, esta se puede hacer con gel, jabón, crema o leche de limpieza, lo cual depende de su tipo de piel – seca, normal, mixta, grasa o sensible-. Durante el proceso de limpieza, los poros se abren, por lo que es necesario cerrarlos nuevamente mediante el uso de tónicos y astringentes que a su vez permiten eliminar residuos sobrantes de los limpiadores.

La humectación es el último paso para mantener una piel limpia y saludable. Una de las formas para hacerlo es a través del agua, ya que permite conservar un cutis joven. El contenido de agua en la piel es regulado por sustancias provenientes de la secreción de glándulas sudoríparas, sebáceas y otros subproductos del metabolismo celular.

El uso de cremas hidratantes acordes al tipo de piel ayuda a regenerar, suavizar y mantenerla saludable. Los expertos señalan que en un 90 por ciento, la belleza de la piel depende de una correcta hidratación y se afirma que el 90 por ciento de los síntomas de la piel seca desparecen con una limpieza correcta.

La piel se puede proteger con una crema hidratante rica en grasa para evitar la pérdida de la capa hidrolipídica,  la cual aporta elasticidad. En cada lavado, se pierde un 25% de su hidratación natural, por ello, es necesario comprar jabones que no resequen en exceso y que permitan conservar la hidratación interna, así podrá conservar su tono, luminosidad, textura, suavidad, flexibilidad y elasticidad.

Al momento de hidratar, es importante realizar movimientos básicos de masaje, para que mejore la circulación y relajen los músculos, es fundamental trabajar zonas tensionadas que se detectan por la rigidez de la piel y la musculatura.