La adecuada escogencia del implante mamario brinda garantía máxima del éxito de la intervención de aumento de mama. La cirugía de aumento de senos o mamoplastia de aumento está diseñada para mejorar tanto el volumen como la forma de los senos, procedimiento que goza de mayor popularidad año tras año, al punto de ser la segunda cirugía estética que más se practica en el mundo.

Paralelos a la demanda creciente de mamoplastias de aumento, los métodos quirúrgicos y la tecnología implicada en la elaboración de los implantes se han refinado con el fin de ofrecer diferentes alternativas para mejorar los resultados postoperatorios. En contraste, la insistente oferta ha terminado por generar en las

pacientes confusión sobre cuál de las diferentes posibilidades elegir para practicarse el procedimiento. Al momento de elegir el implante, hay que tener en cuenta varios factores para que el paciente en asesoría permanente de su médico escoja el adecuado. Uno de ellas tiene que ver con las características intrínsecas de las prótesis mamarias; otro, no menos importante, está relacionado con las características de la paciente, como: su estatura y peso, el ancho del tórax, las posibles anorma-lidades presentes en la forma misma del tórax (esternón hundido o muy protuberante), volumen del tejido mamario presente antes de la cirugía, tonicidad o flacidez de la piel del seno que incide en el descenso del mismo, tamaño de las areolas etc.

En esta ocasión me limitaré a abordar principalmente las variables propias del implante:

  • Superficie del implante: lisa o texturizada (corrugada).
  • Forma del implante: redonda o anatómica.
  • Perfil del implante: (altura del implante) estándar, alto, muy alto talla o volumen del implante: (de acuerdo con la marca) que varía de 120 a 850cc.
  • Contenido del implante: solución salina, gel de silicona. Todos los elementos inherentes al implante en sí mismo, así como la posición en la que se coloque éste dentro del seno -arriba o abajo del músculo- intervendrán en mayor o menor grado sobre el resultado final de esta cirugía.

Cada una de las variables anotadas influye para que las prótesis puedan mejorar la forma y el volumen de los senos. Así las cosas, es claro que no se puede generalizar un procedimiento o elemento para todas las cirugías por igual. El resultado que se obtenga tomando en cuenta el tipo de implante que el paciente elija, dependerá de su misma anatomía, de la cantidad de tejido mamario presente antes de la cirugía, de la presencia o ausencia de descenso del seno; pero también de expectativas personales como el embarazo, etc.

Es de aclarar, sin embargo, que el aspecto más importante siempre será lo que el paciente desee alcanzar. Lo anterior se relaciona con aspectos como que el “grandor” de una prótesis no representa lo mismo para una paciente, como para otra; tampoco la redondez de los senos o su grado de separación: lo que para algunos es un seno grande, para otros es apenas un tamaño promedio; algunas desean senos más redondos y otras esperan que esta característica sea poco evidente.

Es por todo lo anterior: lo médico y lo no médico, lo medible y lo subjetivo, que una buena consulta al cirujano durante la fase preoperatoria seguirá siendo indispensable para alcanzar el resultado postoperatorio anhelado. Es deber del médico tratar siempre de entender el mensaje que su paciente quiere transmitir y su percepción sobre el seno ideal; de esta manera podrá aportarle adecuadamente su conocimiento y experiencia con el objeto de guiarla en la selección del tipo de implante que irá mejor en su cirugía, con el fin de alcanzar ese equilibrio que al final se traduzca en la felicidad de la paciente y la satisfacción del cirujano.