Implementar una rutina de ejercicios moderada se convierte en un paso clave para el paciente que está tratando su sobrepeso de manera integral. El ejercicio es una medida terapéutica que aporta a la quema de calorías y la disminución paulatina del apetito.

El paciente con una actividad física constante logra el mantenimiento del peso adquirido después de la cirugía, evitando los aumentos abruptos y beneficios adicionales en el organismo como: la disminución de la presión arterial, el aumento en la capacidad pulmonar, aumento en la fuerza muscular, entre otras.

Ejercicios aeróbicos como: la marcha, trote, natación, montar bicicleta y asistencia regular a un gimnasio, son los más recomendados para las personas que luchan contra el sobrepeso. Las rutinas se deben practicar mínimo tres veces por semana con una duración de 30 a 40 minutos por sesión, bajo la supervisión de un especialista.